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Imagen corporal y autoestima

Estoy gordo. Estoy flaco. Me gustaría ser más alto, más bajo, tener el pelo rizado, el pelo liso, la nariz más pequeña, los músculos más desarrollados, las piernas más largas…

¿Te resulta familiar alguna de estas afirmaciones? ¿Estás acostumbrado a minusvalorarte? En tal caso, no estás solo. Es pore desgracia un problema muy extendido, que en principio no se le da importancia, pero acaba generando problemas más serios; de hecho no es un problema “que se estanca”, sino que crece o disminuye, en función de que le pongamos solución o no.

Los adolescentes, experimentan multitud de cambios. Y, a medida que va cambiando su cuerpo, también lo hace su autoimagen (la imagen que tienes de ti mismo), así como la imagen “idealizada”, que te viene “inoculada” por modas sociales. A muchos les cuesta habituarse a esos cambios, y mantenerse firmes sobre las influencias externas, y eso acaba repercutiendo su autoestima.

Pero este no es un problema solo de la adolescencia. Se observa en adultos, que a medida que decrece la autoestima y/o crece un estado depresivo, el cuidado de la imagen corporal se deteriora, y en la medida que se descuida la imagen corporal decrece la autoestima y crece los sentimientos depresivos.

 

¿Por qué son importantes la autoestima y la imagen corporal?

La autoestima se refiere a la medida en que nos aceptamos y valoramos y lo orgullosos que estamos de nosotros mismos. La autoestima es importante porque el hecho de sentirnos bien con nosotros mismos puede influir sobre nuestra forma de actuar. Una persona que tiene alta la autoestima hará amistades con facilidad, controlará mejor su comportamiento y disfrutará más de la vida.

La imagen corporal se refiere a cómo se siente una persona con su aspecto físico, y a la vez nos habla de cómo se siente internamente a nivel emocional. Pero hay que tener en cuenta que es un camino de dos direcciones..

Para mucha gente, sobre todo durante la primera etapa de la adolescencia, la imagen corporal está íntimamente relacionada con la autoestima. Esto se debe a que, al estar dejando de ser niños para convertirse en adultos, a los adolescentes les preocupa mucho más cómo los ven los demás. Y en los adultos se refleja más en su imagen corporal como se sienten emocionalmente.

 

¿Qué influye sobre la autoestima de una persona?

Pubertad

Algunos adolescentes tienen problemas de autoestima al principio de la pubertad porque su cuerpo experimenta multitud de cambios. Esos cambios, combinados con el deseo natural de ser aceptados, hacen que les resulte tentador compararse con los demás. Se pueden comparar con las personas que tienen alrededor o con actores y famosos que ven en la televisión, el cine o las revistas.

Pero no tiene demasiado sentido compararse con otras personas porque los cambios que conlleva la pubertad son diferentes en cada persona. Algunas personas empiezan a desarrollarse pronto, mientras que otras lo hacen de forma tardía. Algunas desarrollan temporalmente una capa de grasa para prepararse para el estirón, otras se engordan de forma permanente y hay otras que siguen estando flacas por mucho que coman. Todo depende de cómo hayan programado su cuerpo los genes, aunque también de los hábitos alimenticios.

Los cambios que acompañan a la pubertad pueden repercutir sobre la forma de sentirse sobre uno mismo tanto en las chicas como en los chicos. Algunas chicas pueden sentirse incómodas con sus cuerpos en proceso de desarrollo o avergonzarse de ellos. Otras desearían desarrollarse más deprisa. Las chicas pueden sentirse presionadas a adelgazar mientras que los chicos pueden sentir que no son lo bastante corpulentos o musculosos.

Influencias externas

De todos modos, el proceso de desarrollo normal no es lo único que repercute sobre la autoestima. Hay multitud de otros factores (como las imágenes que difunden los medios de comunicación de chicas delgadas y chicos musculosos con abdominales esculpidos) que pueden repercutir sobre la imagen corporal de una persona.

La vida familiar también puede influir sobre la autoestima. Algunos padres pasan más tiempo criticando a sus hijos y el aspecto físico que tienen que elogiándolos. Esas críticas pueden reducir la capacidad de una persona para desarrollar una alta autoestima.

La gente también puede ser objeto de burlas y comentarios negativos sobre su aspecto procedente de sus compañeros de clase. A veces el origen de este tipo de comentarios reside en los prejuicios raciales y étnicos. A pesar de que estos comentarios suelen obedecer a la ignorancia de quienes los hacen, a veces pueden repercutir negativamente sobre la imagen corporal y la autoestima de quien los recibe. También hay que tener en cuenta que un mismo comentario no afecta a todos, ni lo hace en la misma medida, esto está en función de la estructura cognitiva y la buena salud emocional.

Existen muchos factores que pueden provocar una autoestima baja, ya que, como ya hemos nombrado, el principal factor es la propia estructura cognitiva y la salud emocional de la persona.

 

Autoestima sana

Si tienes una imagen corporal positiva de ti mismo, probablemente te aceptarás y te gustarás tal y como eres.

En la adolescencia esta actitud saludable te permitirá explorar otros aspectos del hecho de crecer, tales como hacer amistades, adquirir mayor independencia con respecto a tus padres y plantearte nuevos retos, tanto desde el punto de vista físico como mental. Y el hecho de desarrollar esas facetas de ti mismo te ayudará a elevar todavía más tu autoestima.

En los adultos les llevará por el camino del equilibrio, a través de las vicisitudes que la vida va deparándoles.

Una actitud positiva y optimista puede ayudar a la gente a desarrollar una alta autoestima. Por ejemplo, decirte: “Bueno, soy humano”, en vez de “Vaya desastre que estoy hecho”, cuando cometes una equivocación. O no culpar a los demás cuando las cosas no salen como esperabas.

Saber qué es lo que te hace feliz y cómo puedes alcanzar tus objetivos puede ayudarte a sentirte capaz y fuerte y a tener la sensación de que controlas tu vida. Una actitud positiva y un estilo de vida saludable (como hacer ejercicio y comer bien) son una perfecta combinación para desarrollar una alta autoestima.

Existe una Terapia de recuperación de la autoestima, que es muy efectiva, el “Protocolo de Autoestima”, si lo necesitas puedes preguntar a un Terapeuta.

 

Consejos para mejorar tu imagen corporal

Algunas personas creen que necesitan modificar su aspecto físico o su forma de comportarse para sentirse bien consigo mismos. Pero, de hecho, lo único que necesitas hacer es modificar la forma en que percibes tu cuerpo y lo que piensas sobre ti mismo. Muchas veces el exceso de preocupación denota una falta de autoestima, pues indica que no estás satisfecho contigo mismo.

Lo primero que tienes que hacer es reconocer que tu cuerpo es tuyo, independientemente de la forma, talla o color que tenga. Si te preocupa mucho tu peso o tu estatura, ve al Terapeuta para saber si va todo bien. Pero el aspecto de tu cuerpo solo es un síntoma, eres tú quien ha de estar contento contigo mismo, con tu vida, con tu físico… y esto habitualmente nace desde el interior de la persona.

En segundo lugar, identifica qué elementos de tu aspecto físico puedes cambiar de forma realista y cuáles no. Todo el mundo (hasta el famoso aparentemente más perfecto) tiene cosas que no le gustan de sí mismo que no puede cambiar y necesita aceptar, desde su estatura a su talla de zapatos.

Si hay aspectos de tu cuerpo que quieres y puedes cambiar (como lo en forma que estás), hazlo fijándote metas. Por ejemplo, si quieres ponerte en forma, diseña un programa para hacer ejercicio diariamente y comer alimentos nutritivos. Luego haz un seguimiento de tus progresos conforme te vayas aproximando a la meta. ¡Plantearse retos personales es una forma estupenda de elevar la autoestima!. Lo principal es que las metas que te plantees sean reales, es decir conseguibles, en segundo lugar que sean beneficiosas para tu persona.

Si te encuentras haciendo comentarios negativos sobre ti mismo, oblígate a detenerte, pon un centinela a tus pensamientos, y no dejes que aniden pensamientos negativos, si no lo puedes evitar pide ayuda. Prueba a elevar tu autoestima haciéndote tres piropos cada día. Cada día antes de acostarte piensa en tres cosas de ese día que te hayan hecho disfrutar, cosas que hayas hecho bien… Puede ser cualquier cosa, desde notar los rayos del sol en la cara hasta escuchar a tu grupo musical favorito u oír cómo se ríe alguien cuando le cuentas un chiste. Centrándote en las cosas buenas que haces y los aspectos positivos de tu vida, podrás cambiar para bien la forma en que te sientes contigo mismo.

 

¿Cuándo debes pedir ayuda?

Lo fundamental es que entiendas que la autoestima no es un problema menor, sino la cimentación de tu estado emocional, y que más pronto o tarde te irá llevando por su camino.

Normalmente los problemas de baja autoestima y de imagen corporal negativa no se pueden superar sin ayuda. Algunas veces las personas se deprimen, pierden el interés en las actividades y relaciones sociales, incluso se autolesionan, se refugian en el alcohol, en el consumo de drogas, en la comida… Si te sientes así, no lo dudes es hora de acudir a un Terapeuta.

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Imagen Corporal Y Autoestima

Estoy gordo. Estoy flaco. Me gustaría ser más alto, más bajo, tener el pelo rizado, el pelo liso, la nariz más pequeña, los músculos más desarrollados, las piernas más largas…

¿Te resulta familiar alguna de estas afirmaciones? ¿Estás acostumbrado a minusvalorarte? En tal caso, no estás solo. Es por desgracia un problema muy extendido, que en principio no se le da importancia, pero acaba generando problemas más serios; de hecho no es un problema “que se estanca”, sino que crece o disminuye, en función de que le pongamos solución o no.

Los adolescentes, experimentan multitud de cambios. Y, a medida que va cambiando su cuerpo, también lo hace su autoimagen (la imagen que tienes de ti mismo), así como la imagen “idealizada”, que te viene “inoculada” por modas sociales. A muchos les cuesta habituarse a esos cambios, y mantenerse firmes sobre las influencias externas, y eso acaba repercutiendo su autoestima.

Pero este no es un problema solo de la adolescencia. Se observa en adultos, que a medida que decrece la autoestima y/o crece un estado depresivo, el cuidado de la imagen corporal se deteriora, y en la medida que se descuida la imagen corporal decrece la autoestima y crece los sentimientos depresivos.

 

¿Por qué son importantes la autoestima y la imagen corporal?

La autoestima se refiere a la medida en que nos aceptamos y valoramos y lo orgullosos que estamos de nosotros mismos. La autoestima es importante porque el hecho de sentirnos bien con nosotros mismos puede influir sobre nuestra forma de actuar. Una persona que tiene alta la autoestima hará amistades con facilidad, controlará mejor su comportamiento y disfrutará más de la vida.

La imagen corporal se refiere a cómo se siente una persona con su aspecto físico, y a la vez nos habla de cómo se siente internamente a nivel emocional. Pero hay que tener en cuenta que es un camino de dos direcciones..

Para mucha gente, sobre todo durante la primera etapa de la adolescencia, la imagen corporal está íntimamente relacionada con la autoestima. Esto se debe a que, al estar dejando de ser niños para convertirse en adultos, a los adolescentes les preocupa mucho más cómo los ven los demás. Y en los adultos se refleja más en su imagen corporal como se sienten emocionalmente.

 

¿Qué influye sobre la autoestima de una persona?

Pubertad

Algunos adolescentes tienen problemas de autoestima al principio de la pubertad porque su cuerpo experimenta multitud de cambios. Esos cambios, combinados con el deseo natural de ser aceptados, hacen que les resulte tentador compararse con los demás. Se pueden comparar con las personas que tienen alrededor o con actores y famosos que ven en la televisión, el cine o las revistas.

Pero no tiene demasiado sentido compararse con otras personas porque los cambios que conlleva la pubertad son diferentes en cada persona. Algunas personas empiezan a desarrollarse pronto, mientras que otras lo hacen de forma tardía. Algunas desarrollan temporalmente una capa de grasa para prepararse para el estirón, otras se engordan de forma permanente y hay otras que siguen estando flacas por mucho que coman. Todo depende de cómo hayan programado su cuerpo los genes, aunque también de los hábitos alimenticios.

Los cambios que acompañan a la pubertad pueden repercutir sobre la forma de sentirse sobre uno mismo tanto en las chicas como en los chicos. Algunas chicas pueden sentirse incómodas con sus cuerpos en proceso de desarrollo o avergonzarse de ellos. Otras desearían desarrollarse más deprisa. Las chicas pueden sentirse presionadas a adelgazar mientras que los chicos pueden sentir que no son lo bastante corpulentos o musculosos.

mejorar la autoestima

 

Influencias externas

De todos modos, el proceso de desarrollo normal no es lo único que repercute sobre la autoestima. Hay multitud de otros factores (como las imágenes que difunden los medios de comunicación de chicas delgadas y chicos musculosos con abdominales esculpidos) que pueden repercutir sobre la imagen corporal de una persona.

La vida familiar también puede influir sobre la autoestima. Algunos padres pasan más tiempo criticando a sus hijos y el aspecto físico que tienen que elogiándolos. Esas críticas pueden reducir la capacidad de una persona para desarrollar una alta autoestima.

La gente también puede ser objeto de burlas y comentarios negativos sobre su aspecto procedente de sus compañeros de clase. A veces el origen de este tipo de comentarios reside en los prejuicios raciales y étnicos. A pesar de que estos comentarios suelen obedecer a la ignorancia de quienes los hacen, a veces pueden repercutir negativamente sobre la imagen corporal y la autoestima de quien los recibe. También hay que tener en cuenta que un mismo comentario no afecta a todos, ni lo hace en la misma medida, esto está en función de la estructura cognitiva y la buena salud emocional.

Existen muchos factores que pueden provocar una autoestima baja, ya que, como ya hemos nombrado, el principal factor es la propia estructura cognitiva y la salud emocional de la persona.

 

Autoestima sana

Si tienes una imagen corporal positiva de ti mismo, probablemente te aceptarás y te gustarás tal y como eres.

En la adolescencia esta actitud saludable te permitirá explorar otros aspectos del hecho de crecer, tales como hacer amistades, adquirir mayor independencia con respecto a tus padres y plantearte nuevos retos, tanto desde el punto de vista físico como mental. Y el hecho de desarrollar esas facetas de ti mismo te ayudará a elevar todavía más tu autoestima.

En los adultos les llevará por el camino del equilibrio, a través de las vicisitudes que la vida va deparándoles.

Una actitud positiva y optimista puede ayudar a la gente a desarrollar una alta autoestima. Por ejemplo, decirte: “Bueno, soy humano”, en vez de “Vaya desastre que estoy hecho”, cuando cometes una equivocación. O no culpar a los demás cuando las cosas no salen como esperabas.

Saber qué es lo que te hace feliz y cómo puedes alcanzar tus objetivos puede ayudarte a sentirte capaz y fuerte y a tener la sensación de que controlas tu vida. Una actitud positiva y un estilo de vida saludable (como hacer ejercicio y comer bien) son una perfecta combinación para desarrollar una alta autoestima.

Existe una Terapia de recuperación de la autoestima, que es muy efectiva, el “Protocolo de Autoestima”, si lo necesitas puedes preguntar a un Terapeuta.

 

Consejos para mejorar tu imagen corporal

Algunas personas creen que necesitan modificar su aspecto físico o su forma de comportarse para sentirse bien consigo mismos. Pero, de hecho, lo único que necesitas hacer es modificar la forma en que percibes tu cuerpo y lo que piensas sobre ti mismo. Muchas veces el exceso de preocupación denota una falta de autoestima, pues indica que no estás satisfecho contigo mismo.

Lo primero que tienes que hacer es reconocer que tu cuerpo es tuyo, independientemente de la forma, talla o color que tenga. Si te preocupa mucho tu peso o tu estatura, ve al Terapeuta para saber si va todo bien. Pero el aspecto de tu cuerpo solo es un síntoma, eres tú quien ha de estar contento contigo mismo, con tu vida, con tu físico… y esto habitualmente nace desde el interior de la persona.

En segundo lugar, identifica qué elementos de tu aspecto físico puedes cambiar de forma realista y cuáles no. Todo el mundo (hasta el famoso aparentemente más perfecto) tiene cosas que no le gustan de sí mismo que no puede cambiar y necesita aceptar, desde su estatura a su talla de zapatos.

Si hay aspectos de tu cuerpo que quieres y puedes cambiar (como lo en forma que estás), hazlo fijándote metas. Por ejemplo, si quieres ponerte en forma, diseña un programa para hacer ejercicio diariamente y comer alimentos nutritivos. Luego haz un seguimiento de tus progresos conforme te vayas aproximando a la meta. ¡Plantearse retos personales es una forma estupenda de elevar la autoestima!. Lo principal es que las metas que te plantees sean reales, es decir conseguibles, en segundo lugar que sean beneficiosas para tu persona.

Si te encuentras haciendo comentarios negativos sobre ti mismo, oblígate a detenerte, pon un centinela a tus pensamientos, y no dejes que aniden pensamientos negativos, si no lo puedes evitar pide ayuda. Prueba a elevar tu autoestima haciéndote tres piropos cada día. Cada día antes de acostarte piensa en tres cosas de ese día que te hayan hecho disfrutar, cosas que hayas hecho bien… Puede ser cualquier cosa, desde notar los rayos del sol en la cara hasta escuchar a tu grupo musical favorito u oír cómo se ríe alguien cuando le cuentas un chiste. Centrándote en las cosas buenas que haces y los aspectos positivos de tu vida, podrás cambiar para bien la forma en que te sientes contigo mismo.

 

¿Cuándo debes pedir ayuda?

Lo fundamental es que entiendas que la autoestima no es un problema menor, sino la cimentación de tu estado emocional, y que más pronto o tarde te irá llevando por su camino.

Normalmente los problemas de baja autoestima y de imagen corporal negativa no se pueden superar sin ayuda. Algunas veces las personas se deprimen, pierden el interés en las actividades y relaciones sociales, incluso se autolesionan, se refugian en el alcohol, en el consumo de drogas, en la comida… Si te sientes así, no lo dudes es hora de acudir a un Terapeuta.

 

El dolor de cabeza y la depresion

De todos es conocido que el paciente que sufre un dolor de cabeza, no excesivo, suele buscar alivio tomado un analgésico, raramente visita al médico para ser tratado por este tema. Sin embargo, si el dolor de cabeza es diario, se sufre de dolor de cabeza al despertar  y dura la mayor parte del día y ha sido recurrente por meses, ojo  este paciente sufre un problema terapéutico importante.

dolor de cabeza y depresion

En 1964, el dolor de cabeza tensional fue reconocido como un síntoma serio de la depresión. La depresión no es una enfermedad fácil de reconocer y sus síntomas son usualmente mal interpretados. Los típicos pacientes depresivos son reconocidos con facilidad por la mayoría de Terapeutas. Estos pacientes se caracterizan por su entrada a la consulta con un cierto aire de tristeza, sus movimientos son torpes, la comunicación es lenta, se ven desanimados y suspiran frecuentemente, otro signo muy común, en las mujeres es el desaliño en el pelo. Sin embargo, la mayoría de pacientes con depresión presentan diferentes síntomas. Para diagnosticar estos casos de depresión, es esencial que el Terapeuta realice una valoración con mayor profundidad y evalúe el grado en que se encuentra su estado depresivo, dado que los casos más graves pueden conllevar riesgo real de conducir al suicidio, o a un estado muy difícil de recuperar, también deberá de tener en cuenta realizando preguntas sobre la historia personal desde la niñez.

El paciente depresivo presenta una amplia variedad de síntomas  de la depresión, que pueden ser clasificados como corporales, emocionales, y anímicos. Los síntomas corporales que más predominan incluyen: dolor corporal crónico, dolor de cabeza crónico, problemas para dormir, problemas con despertarse temprano, problemas en la alimentación, aumento del apetito,  disminución del apetito, disminución del deseo sexual, desde impotencia en los hombres hasta amenorrea (ausencia de la menstruación) o frigidez en las mujeres. Los síntomas emocionales por lo general son melancolía, ansiedad, y preocupación. Finalmente, los síntomas anímicos consisten en pensamientos suicidas, y deseos de morir, o desedo de no haber nacido, declaraciones como “la mañana es la peor parte del día”. El dolor de cabeza que cohabita con la depresión es considerado un dolor de cabeza tensional (tensión muscular), se le achaca a problemas cervicales, posturales… hay que andarse con mucho ojo con este diagnostico pues puede enmascarar  una depresión, y hay que tener en cuenta que la depresión no es una situación estable, si no se disminuye, crece.

Es cierto que el dolor de cabeza tensional puede ser producido por tensión muscular del cuello y cuero cabelludo. Este dolor, ocasionado por la contracción muscular voluntaria del paciente puede ocasionar dolor y se intensifica por la presencia de metabolitos tóxicos en los músculos afectados, o por el suministro deficiente de sangre, y por lo tanto de oxigeno en el área de la sien (isquemia cerebral). Los ejercicios y la relajación son muy beneficiosos para acortar el inicio del proceso doloroso. Pero incluso la tensión en el cuello puede ser un problema de estrés, antesala y promotor de la depresión.

Así pues el dolor de cabeza tensional crónico puede disimular un serio desorden emocional como la depresión. Muchos pacientes prefieren los síntomas físicos, antes que los síntomas depresivos o de ansiedad. Ellos creen que el dolor es de origen orgánico, y prefieren este diagnóstico, ya que es más aceptable socialmente que el de un desorden emocional como la depresión.

Los síntomas de la depresión se pueden tornar en síntomas físicos y viceversa. La depresión es una enfermedad que yace oculta por los síntomas físicos del dolor de cabeza. Ciertos detalles de estos síntomas físicos pueden desenmascarar un caso de depresión. Por ejemplo, el dolor de cabeza que ocurre periódicamente por las mañanas (4-8 a.m.) y por las tardes (4-8 p.m.), especialmente durante los fines de semana, después de exámenes, o durante los primeros días de vacaciones, o primeros días post vacacionales. No es un dolor pulsante, pero si es firme y adormecedor. Puede afectar cualquier parte de la cabeza, comúnmente el área occipital del cráneo. Los pacientes describen el dolor como si sintieran una presión con sensación de calambre. También aseguran haber padecido los dolores por muchos años o por toda la vida. Los pacientes sienten estos dolores característicamente durante la mañana y la noche.

El diagnóstico del dolor de cabeza depresivo no debe incluir causas orgánicas (artritis cervical, anomalía ósea intervertebral de las articulaciones occipito-cervicales, invaginación o impresión basilar, mastoiditis crónica, mala oclusión en la articulación temporo mandibular, lesión de la fosa posterior del cerebro).

Según estudios biológicos, la depresión es una enfermedad que afecta la producción de neurotransmisores de monoamino oxidasa en el cerebro (serotoninas y norepinefrinas). El descubrimiento de opioides o endógenos en el cerebro, endorfinas y encefalinas, ha sido un adelanto significante para nuestro conocimiento del dolor.

También hay una causa, la más común, en la génesis de la depresión, que contempla la Terapia Cognitiva, y cuyo principio es difícil de aceptar por el paciente, pues cree entender que entonces el culpable es uno mismo, sin tener en cuenta que aquí no hay culpables, hay una patología y muy severa. Según la Terapia cognitiva, el desorden emocional no lo provocan los acontecimientos, sino como los vivimos, como los interpretamos, como los valoramos, como los afrontamos… Fruto de los Pensamientos Automáticos que surgen de nuestra estructura cognitiva (personalidad, carácter, espíritu…) que se ha empezado a formar desde que nacemos y hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra vida, de ahí que a cada uno nos molestan y en grado diferente “unas cosas u otras”, como expresaba Campoamor en su libro Humoradas “en este mundo traidor nada es verdad, ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”. La buena noticia es que esto tiene una estupenda solución con la Terapia cognitivo emocional, en la que aprendemos y modificamos nuestra estructura cognitiva, y así defendernos de  las emociones que nos provocan desordenes y nos impiden disfrutar de la vida

Esta Terapia tiene terapias complementarias muy efectivas y que provocan una rápida puesta en marcha y consecución de los objetivos, en las Terapias Naturales, como la Terapia floral, homeopatía y antidepresivos naturales como el Hipérico, y terapias conductuales.

Los investigadores afirman la posible relación entre la depresión y la migraña. En las investigaciones, se encontró una correlación interesante de algunos síntomas de ambas enfermedades. La migraña y la depresión presentan síntomas como debilidad, disturbio sensorial, dificultad al hablar y pérdida del conocimiento.

En resumen, la depresión es una enfermedad común grave, que se puede tratar una vez que sea reconocida. Es importante acudir a un profesional para realizar una evalucación y trace un camino para el restablecimiento de la salud emocional.

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El mito de la realidad y su influencia en la autoestima

La autoestima es fundamental en la vida emocional de la persona y esta determina la  “calidad” de vida. Uno de los factores que mas incide en nuestra salud emocional es la percepción de lo que vivimos, nuestra valoración y la de los que nos rodean.

¿Estás seguro de la realidad de lo que vives?

Resumen extraído del curso “Autoestima Evaluación y Recuperación”

Con este curso podrás entender como influye sobre la autoestima diferentes factores, y como combatirlos, a través de ola comprensión teórica, y ejercicios con los que aprenderás a revertir sus efectos, tanto para ti como para tus pacientes.

“El mito de la realidad” >>>

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Claves para una buena salud psico-emocional

Una mente sana es tan importante como un cuerpo sano. Y ayuda a la salud física

La buena salud mental hace posible:

  • Disfrutar de la vida.
  • Manejar situaciones difíciles.
  • Mantenerse mejor conectado con la familia, amigos y entorno social.
  • Mantener el cuerpo sano.

El tener buena salud psico-emocional no implica no tener momentos de “bajón” en los que uno se siente triste, solo, abatido, sino en tener recursos para que estos momentos no hagan presa en nosotros y nos acompañen demasiado tiempo, lo importante es tener recursos para “levantarse”.

Estos recursos dependen de la actitud personal ante la vida, de la forma de interpretar los hechos que se viven y de la conducta o hábitos que tengamos.

En cuanto a la actitud personal hemos de revisar los parámetros que nos hacen interpretar los acontecimientos o circunstancias que nos rodean.

Un mismo acontecimiento lo vivirán, y por tanto les afectará, de forma distinta a personas distintas. El conjunto de parámetros que nos dan la interpretación personal, es reeducable, para ello deberíamos de acudir a un Terapeuta, para, de forma preventiva, revisar nuestros Pensamientos Automáticos, de la misma manera que nos hacemos análisis preventivos, cuidamos nuestra alimentación, o hacemos ejercicio.

Debemos también saber que frente a acontecimientos extraordinarios, no debemos “creernos” que podemos con todo y solo cuando ya estamos por los suelos es cuando buscamos remedio, debemos de reforzarnos sobre todo cuando estamos recibiendo una buena “paliza”; así pues atentos si nos enfrentamos a circunstancias como las siguientes:

  • Muerte de un ser querido
  • Ruptura de pareja
  • Mudanza de domicilio, en especial si implica de Ciudad
  • Jubilación
  • Se independiza el último hijo que quedaba en el hogar
  • Aparece una enfermedad potencialmente grave, en uno mismo o en una persona con una proximidad de primer orden.
  • Parece que las fuerzas de acometer nuestras tareas nos han abandonado
  • Nos aparece una dependencia que no teníamos.
  • Cambios en el sueño o hábitos de comida
  • Problemas económicos
  • Aparece una falta notable de memoria, una incapacidad creciente, dificultad de orientación, de manejar el dinero, ideas frecuentas sobre la muerte.
  • Llorar, sin una causa nueva y concreta.
  • …

 

Otro de los aspectos fundamentales que debemos cuidar es nuestra conducta o hábitos de vida:

  • Necesitamos “siempre” tener nuevas metas o retos, aunque sea mejorar nuestra destreza jugando al parchís.
  • Somos seres sociales, por lo que no podemos prescindir de las personas con las que poder compartir la vida, al nivel que sea.
  • El ejercicio es una “vacuna” muy eficaz contra brotes de problemas emocionales.
  • Cuidar nuestro cuerpo, significa que nos “queremos” y por lo tanto que somos valiosos nosotros y nuestra vida.

 

Que no te coja “el toro”, pues sin una buena salud emocional, de nada nos sirve todo lo que tenemos.

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