Es un trastorno psicológico que se manifiesta como un estado de tristeza patológica, que conlleva una disminución de la valoración  personal y una merma mental, psicomotriz y orgánica.

Hay que considerarla como una patología y no como una situación pasajera.

Provoca importantes cambios en la manera de sentir, interpretar los acontecimientos, de pensar y en el comportamiento.

En la depresión aparecen dos factores determinantes, sin que se les pueda atribuir la calificación de causa o consecuencia de forma individual a ninguno de los dos. Estos son la pérdida de “reforzadores” y un “desequilibrio bioquímico”. Lo que refuerza la visión de la persona como una única unidad de cuerpo y mente.

Puede aparecer en cualquier edad, aunque el mayor riesgo se da entre los 25 y los 44 años de edad. En los niños y adolescentes se suele manifestar a través de la irritabilidad y la inestabilidad.

Es el trastorno psicológico que con diferencia más afecta a la persona y que actualmente está creciendo a un ritmo vertiginoso. Siendo a su vez el que más daño produce al que lo sufre, y a su familia.

Afecta todos los ámbitos de la vida y puede conducir al suicidio.

Es un trastorno emocional en el que aparecen varios de estos síntomas:

  • Estado de ánimo deprimido, es decir disminuido.
  • Pérdida del interés y placer por las actividades cotidianas.
  • Anhedonía, es decir falta de interés por obtener placer.
  • Irritabilidad
  • Ansiedad
  • Cansancio excesivo de manera continuada.
  • Sentimientos
    • De culpa
    • De inutilidad
    • De fracaso
    • De desamparo
    • Inseguridad
    • Desengaño
    • Desencanto
    • Desilusión
  • Problemas de sueño
    • Insomnio
    • Hipersomnia
    • Interrupciones del sueño
    • Sueño no reparador
  • Cambios en el apetito.
  • Cambios en la actividad psicomotriz (agitación o enlentecimiento).
  • Dificultad de concentración y/o toma de decisiones.
  • Pensamientos recurrentes sobre la muerte.
  • Valoración negativa
    • Sobre uno mismo “Baja autoestima”
    • Sobre el entorno que le rodea (familia, trabajo, sociedad, grupo al que pertenece…).
  • Abandono de actividades placenteras y/o obligatorias

Existen distintos tipos de depresión: Trastorno Depresivo Mayor, Distimia, Bipolar… y diferentes grados de gravedad. Pero hay que saber que no es una patología estancada, sino dinámica, es decir que se autoalimenta y va “creciendo”.

En la sociedad actual que evoluciona con rapidez, los “valores humanos”, y las “creencias básicas”, son cambiantes y por lo tanto la persona está más vulnerable a iniciar un proceso depresivo, y a que este se desarrolle con mayor rapidez, ante las adversidades de la vida como: Una separación. Ruptura sentimental. Pérdida de cualquier tipo. Duelo por fallecimiento de un allegado. Cambios importantes en la vida (como un cambio de entorno, una mudanza, más aún si representa un cambio de población)…

No podemos bajar la guardia. Ante la aparición de cualquier síntoma con cierta persistencia, hay que hacerse una evaluación, hoy se tienen test clínicos, probados ampliamente. Y si entramos en una circunstancia de alto riesgo, como puede ser una ruptura sentimental, muerte de cónyuge o de un hijo… habría que, de manera preventiva, buscar la ayuda de un Terapeuta.

La mejor arma contra cualquier patología es atacarla en su inicio

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